Vayerá comienza con Abraham recuperándose de la circuncisión, sentado a la entrada de su tienda, cuando recibe visitantes. Su reacción no es de pasividad: corre a servirlos, ofrece agua, descanso y alimento. Allí recibe la promesa renovada del nacimiento de Yitzjak.
Después, Abraham se convierte en defensor de una ciudad que ni siquiera comparte sus valores. Intercede por Sedom y pregunta si el Juez de toda la tierra no hará justicia. La ciudad es destruida y Lot consigue escapar, aunque su historia muestra los peligros de vivir demasiado cerca de una cultura moralmente deteriorada.
En la siguiente etapa vemos el nacimiento de Yitzjak, la dolorosa separación de Hagar e Yishmael, el cuidado divino por ambos y el pacto con Avimélej en Beer Sheva. El relato culmina en la Akedat Yitzjak, la atadura de Yitzjak, donde la obediencia de Abraham es puesta a prueba y finalmente se detiene el sacrificio del hijo.
La porción reúne jesed (bondad), tzedaká (rectitud), mishpat (justicia) y emuná (fidelidad): virtudes que deben permanecer juntas.